FRAGMENTOS DEL CONFLICTO
El editorial de El Tiempo del 7 de diciembre hizo un retrato magistral de la situación:
“No es apropiado todavía llamar revolución, así con esa palabra trascendental que alude al intento de toma del poder con la violencia, el movimiento de las masas borrascosas del magdalena. Hay una huelga convertida en revuelta, en una revuelta desastrosa que nosotros no podemos, demás está decirlo, aprobar explícita o implícitamente y cuyos incidentes, escenas, y complicaciones perjudican ante los espectadores importantes de esta lucha sangrienta la causa justa de los obreros, el nombre del gobierno, el prestigio que debe ser intocable de las armas de la republica, y acaso, desgraciadamente, los más altos intereses del país. Desatada la violencia no es discutible la necesidad de restablecer el orden, y el gobierno principalmente es el llamado a realizar esa tarea. Pero resta averiguar si no hay medidas preferibles y más eficaces que las de dedicar la mitad del ejército de la República a la matanza de trabajadores colombianos a quienes, durante la huelga mantenida hasta hace poco en perfecto orden, hizo exaltar y enfurecer la presencia provocadora de las tropas movilizadas, la sustitución de funcionarios civiles por militares, la certidumbre larga, dolorosamente fundamentada de que la United Fruit Company tiene corrompida y dominada la organización del Estado en el departamento y la mayoría de los estamentos sociales directivos…”.
En uno de los apartes de su extensa intervención, el representante Jorge Eliécer Gaitán comenta los elogios prodigados por el Presidente de la República al general Cortés Vargas.
“Ya habéis oído leer [honorables senadores y representantes] la alocución del señor Presidente de la República. Habéis oído cómo allí se dice, hablando de los obreros, que ellos perpetraron ‘verdaderos delitos de traición y felonía, porque a trueque de herir al adversario político, no vacilan en atravesar con su puñal envenenado el corazón amante de la Patria’. Decidle, señores, al taciturno Presidente de la República que aplique estas palabras no a los obreros, que fueron las víctimas, sino que las aplique a los militares, a los cuáles él les ha hecho el más inconcebible elogio. Que el señor Presidente de la República se levante sobre la tumba de los sacrificados para escupir su hiel y su veneno, cuando por simples sentimientos de humanidad tales vocablos le estaban vedados ante la majestad de la muerte y del dolor, es cosa que causa ironía y que muestra las lacras de la mentida justicia humana. Y que no hable el Presidente de la República de hechos políticos, aquí donde sólo hubo por parte de los militares pecados contra los artículos del Código penal. Y en esa alocución misma habéis leído el elogio férvido, el elogio ilimitado que el señor presidente hace a quienes sólo merecen el dicterio de los hombres que tienen en estima los sentimientos esenciales de la bondad”.
Días antes de que comenzara la “Operación Soberanía” en Marquetalia, Manuel Marulanda Vélez le mandó una carta al entonces presidente Guillermo León Valencia. Le pedía, entre otras cosas, “la apertura de carreteras y caminos vecinales” en la región a cambio de dejar las armas. El mensaje no fue atendido. En mayo de 1964, miles de soldados desembarcaron en el sur de Tolima. La región fue bombardeada.
Marquetalia fue para las FARC sinónimo de valentía, arraigo y decoro político-militar, una gesta sin precedentes en la historia reciente del país, uno de sus testigos de excepción -Ciro Trujillo- comenta en sus páginas de vida que
la formidable resistencia de Marquetalia, antes de movilizar sus incontables pequeños grupos en diferentes direcciones, reforzó́ nuestras posiciones, fundamentó nuestros lineamientos tácticos y nos permitió́ elaborar con suficiente madurez dos planes: uno perspectivo que preveía lo fundamental en un periodo más o menos largo y otro inmediato, el de resistencia y contra-ataque temporal que nos permitiera desaparecer organizadamente desgastando a los invasores (Trujillo, 2015).
Las Autodefensas Campesinas o “Columnas de Marcha”, constituyeron el origen del movimiento de resistencia comunista armado en el país, que se enfrentó a la violencia liberal-conservadora, dicha organización de campesinos incentivó procesos de colonización de terrenos inhabitados, ubicados en las montañas andinas de los departamentos de Cundinamarca, Tolima y Huila, lugares en los cuales, se asentaban, tumbaban monte y colonizaban con el objetivo de formar territorios que los alejase de la violencia y del anticomunismo que asolaba el país por esos años.
Estos territorios que se fueron constituyendo en figuras de la resistencia campesina de mediados de la década de los cuarenta, se convirtieron en veredas que desarrollaron su territorialidad desde los principios de paz y justicia, forjados desde el auto gobierno comunista, dado que al encontrarse alejados de los alcances de la cruenta guerra bipartidista, los desarrollos de estas veredas fueron fructíferos a tal punto de generar órganos de poder dual como lo observa el historiador Eric Hobsbawm (2018) “las áreas comunistas están, armadas, organizadas y disciplinadas; tienen un sistema estable de administración, educación y derecho” (p. 75). Estos niveles organizativos lograron generar una desconfianza política profunda en las élites frente nacionalistas, allí se encuentran por ejemplo las acusaciones del senador de la República Álvaro Gómez Hurtado quien para el año de 1961 en plenaria señalaría lo siguiente:
Hay en este país una serie de repúblicas independientes que no reconocen la soberanía del Estado Colombiano, donde el ejército colombiano no puede entrar, donde se le dice que su presencia es nefanda, que ahuyenta al pueblo, o a los habitantes… Hay la república independiente de Sumapaz, hay la república independiente de Planadas (haciendo referencia a Marquetalia), la de Riochiquito, la de este bandolero que se llama Richard y ahora, tenemos el nacimiento de una nueva república independiente anunciada aquí por el ministro de gobierno, la república independiente de Vichada. La soberanía nacional se está encogiendo como un pañuelo; este es uno de los fenómenos más dolorosos del Frente Nacional, que sería precisamente para que todos los colombianos se sintieran hijos de una misma patria, ahora resulta tolerando las actuaciones más aberrantes, como la de que haya territorios en el corazón mismo del país, de gentes armadas que no permiten la entrada de las autoridades colombianas (Alape, 1985, p. 245).
"en aquel entonces esos 48 campesinos solamente exigían la construcción de vías de penetración para sacar sus productos agrícolas, un centro de mercadeo y unas escuelas para educar a sus hijos, lo que implicaba del Estado una inversión no superior a 5 millones de pesos" (p. 191)
No es el momento de entrar…en un análisis que es con frecuencia tendencioso y no bien encaminado, de los orígenes y las responsabilidades de la violencia, porque ese mismo debate dificulta la tarea pacificadora… La historia recogerá los hechos de los hombres y emitirá a su debido tiempo su veredicto justiciero, cuando se hayan apaciguado las pasiones y los odios. Tratar de acumular exclusivamente sobre los demás todos los errores, inclusive los nuestros y nuestras propias frustraciones no es tarea patriótica ni ayuda en nada al país. Mucho más honrado, varonil y constructivo es aceptar que todos nos hemos equivocado, unos más y otros menos, y mostrar un valeroso empeño de rectificación y de apaciguamiento de las pasiones para poder remediar así todos los males que le hemos hecho a la patria (La República, agosto 5, 1962, citado por Fals, p.22, en Guzamán et al, 1964).





La masacre de las bananeras se puede ver reflejado como ejemplo a el paro nacional del año 2021, dicho paro estaba conformado por gente del común que marchaba pacíficamente mostrándo su desacuerdo con el gobierno de ese año, en un momento a otro llego el cuerpo policial y el ESMAD a causar caos,muerte,destrucción y cientos de casos de violencia que venia de ellos.
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